Hogar de Ancianos  “Andrea Ibañez Marín”

El Dr. Plácido Marín, hacia 1901, padeció sensiblemente la muerte de su amada esposa Andrea Ibáñez. Había sido deseo de su señora, la creación de un asilo para ancianos desamparados, y fue por su gran amor de esposo, que cuatro años después de la muerte, convierta ese sueño en realidad.

La idea de este emprendimiento lo llevó, en 1903, a viajar a Europa. Examinó detalladamente distintas casas de caridad entre Nápoles y el oeste de Francia. En Bretaña visitó la casa Directora de las Hermanitas de los Pobres, que su amigo Monseñor F. Alberti, le había sugerido que visitara, cuando lo fue a despedir en Buenos Aires. El Dr. Marín fue muy bien atendido y le ofreció la dirección de un asilo que construiría y donaría al Estado Argentino o a la Iglesia. Él era un hombre de fortuna, pero muy sensibilizado con la desigual distribución de la riqueza y consideraba que la caridad podía soslayar, en algo, ese problema.

Para la construcción solicitó los planos, del Arq. Emile Vaudremer, del Asilo del barrio Auteuil de París y a los pocos días se lo enviaron.

De regreso en Argentina, y en conversaciones con su amigo Juan Nepomuceno Terrero, Obispo de La Plata, acuerdan que donaría la construcción a la Iglesia para que lo proteja para siempre. Estuvieron de acuerdo en traer a las Hermanitas de los Pobres para dirigirlo pero, faltaba determinar el lugar en el que se iba a emplazar. El Obispo Terrero sugirió que sea La Plata, ya que esta era una ciudad de veinte pujantes años que crecía aceleradamente y carecía de una institución de esas características.

Corría el año 1905, el Dr. Marín comienza la búsqueda del terreno adecuado y encuentra la manzana comprendida entre las calles 14, 15, 60 y 61, que adquiere en subasta pública, teniendo la ventaja de la cercanía de la Iglesia Catedral y de la Municipalidad.

En ese año comienza la construcción que, en base a los planos traídos de Paris y a las indicaciones de las Hermanitas de los Pobres, el Arq. Adolf Bütner la dirige, finalizando en un año y medio (1906), las obras y el equipamiento, fecha en la que el Dr. Marín dona las instalaciones a la Iglesia.

En 1907 llegan las Hermanitas de los Pobres y comienza el funcionamiento del asilo y en 1908 se inaugura oficialmente.

Esta institución está circundada por un muro perimetral de 3 metros. El portón principal está por la calle 60 y hay uno secundario por calle 15.

Es un edificio con un estilo enmarcado en el academicismo por el uso de la simetría axial, es austero y sobresale la espadaña que lo signa como edificio religioso. Tiene tres plantas y un subsuelo. Además de los dormitorios, cuenta con lavadero, consultorios médicos, enfermería, cocina, comedor, matera, sala de juegos y en el fondo y los costados, espacios verdes para esparcimiento (en otra época en la parte trasera había una huerta y actualmente hay un gallinero). Cerca de la entrada del edificio se encuentra la puerta de ingreso a una importante Capilla.

Con permiso papal, el Dr. Marín manda a construir la Cripta, en 1917, realizada debajo del altar de la Capilla, donde están las tumbas de Marín y su Señora.

Las Hermanitas de los Pobres (Congregación de origen francés), custodiaron el Hogar durante casi un siglo. En enero de 2006 esta Congregación debió alejarse por falta de misioneras. Fue entonces que se hizo cargo del Hogar la Congregación guatemalteca Hermanas de Marta y María.

La caridad del Dr. Marín: Además de haber donado el Hogar de ancianos en La Plata, en 1904, donó la casa que tenían en Buenos Aires para la instalación de un Taller de Labores de Niñas Pobres a las Hermanas de la Merced del Divino Maestro. También donó a la Iglesia, en 1912, su finca veraniega, en donde con su dinero, construyó un colegio.

Al fallecer, el Dr. Marín en 1929, su sobrino hereda su fortuna, con la condición que parte de ésta debe ser destinada a donaciones.

Graciela Coloccia 30/07/2013